Costa Nova captura la esencia de la costa portuguesa en cada una de estas piezas. Estos vasos no son simples recipientes, sino una celebración del material. Fabricados en gres fino de alta cocción, poseen una durabilidad excepcional y una capacidad térmica superior. Su diseño sin asa invita a abrazar la taza, creando una conexión táctil e íntima con la bebida. El acabado es fruto de un vidriado reactivo manual: durante la cocción, el esmalte se funde creando «lágrimas» de color únicas, asegurando que, como las olas del mar, no existan dos tazas idénticas en el mundo.