Bordallo Pinheiro captura la esencia misma del alma lisboeta con esta sardina. Diseñada por Ana Gil y António Caetano, esta pieza rinde tributo a San Antonio (Santo António), el santo más querido de Portugal, protector de los enamorados y rey de las fiestas de junio. Más que cerámica, es una postal tridimensional de la «Noite de Santo António»: evoca el olor a albahaca (manjerico), las verbenas en Alfama y las promesas de amor eterno. Es la unión perfecta entre la irreverencia del diseño contemporáneo y el respeto profundo por la imaginería popular portuguesa.